WASHINGTON — Como polillas alrededor de una llama, muchos científicos y poetas han supuesto desde hace mucho que los insectos voladores se ven atraídos simple e inexorablemente a las luces brillantes.
Un experimento con un robot explica cómo un murciélago tropical usa la ecolocalización para hallar presas silenciosas sin medir hojas ni ángulos. Alejandra López Plazas En la oscuridad densa del ...